Resulta curioso como de vez en cuando algún tipo de celebración religiosa (bodas, bautizos, comuniones o fiestas varias) une a "la familia".
En esas reuniones un montón de gente te saluda, unos más o menos conocidos de otras de estas reuniones o otros auténticos desconocidos de los que no tienes la mas mínima idea de quienes son, pero tu te esfuerzas por sacar tu verborrea y dedicarles unas palabras amables, pero sin decir nada que te puede delatar como un tipo raro.
Si supierais lo harto que estoy de que me pregunten que me daban de pequeño de comer para ser tan alto. Si eres alto, cualquier otra cualidad tuya pasa a ser secundaria, y no puedes hablar sobre nada que no sean bromitas sobre petit suisse o los genes de tu abuelo.
Claro, luego cuando tu padre o madre te han dejado solo por un instante para saludar a más familiares, se te acerca otro familiar, para hacer la segunda pregunta favorita de cualquier familiar: ¿que...tienes novia?
Cuando logras encontrar a algún familiar con el que poder compartir algún tipo de conversación, llega al momento de la pitanza. Todo el mundo a comer.
Llegas al típico restaurante de reunión familiar religiosa en el que de repente alguien dice: que la "gente joven" se siente junta.
Lo que solo es compartido por una parte...así que la "gente joven" de esa mesa es solo una pequeña representación del total de lo que podía considerarse gente joven, mientras que el resto se sienta con su correspondiente facción familiar. Te ves en una mesa con tu hermano, tu primo (el autentico, el de toda la vida) y una prima de la que sabes poco mas que es modelo, según lo que te dijo su abuela antes (algo que podrías haber deducido por ti mismo antes o después...por su esclavización culinaria).
Ves a tu madre y un montón de mujeres (presumiblemente primas suyas...tías mías) en un corro. Pienso en voz alta ¿Que pasa allí...hay un bebe? Mis sospechas se confirman cuando ves una parte del manillar del carrito.
Después de las típicas conversaciones sobre los estudios y tal, se abre el primer silencio. Este dura hasta que otro familiar se acerca a bromear a la mesa. Según transcurre la comida te vas dando cuenta de que pese a que todos tenéis una vida completamente diferente, más o menos estáis en la misma situación: no conocéis a casi nadie de toda esa gente.
Después de comer como un cerdo llega el momento de beber como un cosaco. Igual otra celebración no, pero una boda es el momento idóneo para pillarte un pedo. Tienes cheque en blanco. Así que te ves pidiendo copas con tu padre en el bar correspondiente. Cuando no aguantas más la pseudo-discoteca, y sales a tomar un poco el fresco (con alguna copa encima), sales afuera donde están todos los ancianos que no aguantan ese ambiente cargado y la música tan alta (que irónico...ya tampoco...será que ya estoy viejo). Entonces vuelven las preguntas sobre tu altura y sobre la novia...pero esta vez todo el mundo con esa confianza que da el licor. Menos mal que uno ya esta curtido en la noche y puede guardar un poco las apariencias.
Poco a poco los distintos familiares se van esfumando del lugar por facciones o por estirpes.
Te vas con tu facción correspondiente a tomar la última. Todo el mundo ya esta cansado y hace "balance" y "puesta en común" sobre las "impresiones" del resto de familiares (cotilleo).
Termina todo y ya no veras a la mayoría de toda esa gente hasta la próxima reunión, en la que todos se volverán a asombrar de lo alto que eres, y te volverán a preguntar por la novia.
Esa noche dormí como hacia tiempo ya que no lo hacia, no sabia que las reuniones familiares agotasen tanto.