Julio 20, 2004

Lamentos melancolicos

En los albores de la humanidad alguien dijo algo que seguro que tuvo sentido, pero seguro que nadie le hizo el menor caso.

El sentir de los necios, los locos, los esquizofrénicos y los genios es el saber que tienen razón y nadie les hace caso. Yo sé que no la tengo, es una pena, pero la democracia, en vez de ser la defensa de las minorías, es la reafirmación del sentimiento tribal y el favorecer el pensamiento unitario y mayoritario.

Cuando llegas al limite de tus posibilidades, cuando estas en low-battery y ves el mundo que te rodea, solo puedo sentir como la humanidad en general es tremendamente odiosa y todo carece de sentido alguno. Pululamos por aquí y por allá, cada loco con su tema. No parecemos darnos cuenta que no somos nada, somos viandantes estándar.
No sabemos nada de todas las historias anónimas que en el mundo, o simplemente en el edificio de enfrente están ocurriendo. Nadie conoce a nadie y todo avanza sin que a nadie le importe como.
Todo esto me hace sentir tremendamente solo frente a un mundo infinito e inabarcable, un naufrago amarrado en un tronco en medio del océano, un insecto al que pisoteas sin importante los mas mínimo.

Melancólicamente sereno pese a lo que puede parecer digo que ningún final puede ser feliz en la vida. La vida, esa extraña enfermedad nos permite ser siervos de la necesidad de vivir, que nos obliga a ser sociales y a buscar nuestra media naranja, no es compatible con el mundo actual, el del adoctrinamiento y la estandarización, el de las almas de plástico y el despilfarro generalizado.
Somos analfabetos por saturación. Tenemos de todo, sabemos de todo, el universo en nuestras manos a un clic de ratón, pero nadie nos lo explica, los autodidactas no saben si lo hacen bien o mal. Yo creo que lo debo de estar haciendo mal.

Mi existencia es vana e infértil, no tengo proyectos, no tengo futuro, no hay nada, solo un querer y no poder aspirar a más, agua que se pierde por una cañería rota. Necesito alguna sensación positiva, algo que me induzca a pensar que habrá algo en el viaje, y no será solo el trayecto más largo posible entre dos puntos.

La belleza de lo triste es algo que siempre me ha intrigado, la fascinación de la autodestrucción consciente, el carisma cínico del anti-héroe, el lento y cansado caminar del perdedor, la perversa sensualidad de la melancolía y el dolor y el llanto del desamor.

Dijo Víctor Hugo que la melancolía es la felicidad de estar triste, pero yo creo que más bien es todo lo contrario, la infelicidad por no estar alegre.
No es transitorio ser pesimista ni melancólico, cuando lo has probado la primera vez, necesitas más, aunque realmente no lo quieras, así que supongo que este post solo lo hago para mi mismo, para satisfacer cierto hedonismo y regocijo que me produce el escribir todo esto escuchando Nocturnos de Chopin a altas horas de la madrugada.

Posted by Ferny at Julio 20, 2004 03:57 AM