Yo andando por la calle...un extraño zumbido atraviesa mis oídos, una línea imaginaria de miguitas de pan fluorescentes me indica el camino a mi casa. Estoy dentro de otro mundo de reflexiones y recuerdos. Voy caminando solo por la calle.
Cuando uno va por la calle metido en su mundo no se suele dar cuenta de que existe nadie más. Todas las concepciones lógicas desaparecen y mientras una parte de tu consciencia tiene activado el piloto automático, la otra se pierde entre circunvoluciones de materia gris a lo largo de mi corteza.
Piensas en multitud de cosas, pensamientos auténticos, originales e ingeniosos, pero muchos de ellos de una vida efímera, como los rayos de una tormenta.
Por cierto, es impresionante como fenómeno meteorológico. Algunos preferirán el tornado, otros las nevadas o el granizo, una lluvia como la que caía ayer a estas horas...pero el rayo...pura energía...el fenómeno meteorológico mas heavy, capaz de dar vida al hombre fabricado de retazos de Viktor Frankenstein. Este verano, estuve un buen rato mirando al mar para ver los rayos de una tormenta, un espectáculo sobrecogedor.
Continuando con lo de ir por la calle. Una de las desventajas de ese estado de crucero en piloto automático, es saludar a la gente. Muchas veces te encuentras a gente, te la cruzas, te dicen hasta luego y no los ves hasta que ya te han pasado y ese sonido llega al sistema de alarma como: "capitán, capitán...necesitamos una reacción". Te das la vuelta y saludas como puedes.
Suele pasar que haya gente que veas por la calle y te suene su cara, pero como no logras colocarlos en situación y saber quien son, no los saludas. Muchos se te quedan mirando, pero como no sabes si los conoces o no, no dices nada, otros te saludan y automáticamente les devuelves el saludo sin saber quienes son. Otros los saludas porque te paran, aunque al principio parezcas aturdido y confuso. Lo peor es que te suenen, saluden a alguien que este cerca tuyo y tu se lo devuelvas...entonces ellos te miran con cara extraña y tú comprendes que realmente no sabes quien es, aunque te suene su cara.
Otra cosa que ves por la calle, es a gente anónima, con sus retazos de anónimas conversaciones. El padre que pone pegas a la compra de "algo" que quiere su hija adolescente, mientras la madre mete cizaña. Él lo considera innecesario, aunque sabemos que dará su brazo a torcer.
La conversación de tres ancianos sobre las ladillas, y como quitarse garrapatas de los testiculos con agua fría...de lo más friki que he escuchado, de la mano de unos ancianetes que miraban como montaban las vallas para la vuelta ciclista.
Hablando de la vuelta, luego están los que se quejan en la cola del pan sobre que la vuelta corta las calles...esos mismos se quejan sobre que a León no traen nada nunca. Son personas que no necesitan el pan, van a la panadería a quejarse de cosas...habría que enseñarles los blogs, para que se pudieran quejar son salir de casa, que en invierno cuando nieva, ir a quejarse a la cola de una tienda es más arriesgado.
Yendo por la calle también te das cuenta de las gilipoyeces (hablando en plata) que hace la gente en nombre de la moda. A mi no me molestan, solo me llaman la atención que se hagan cosas que la gente criticaría si se la hubiera visto a alguien 3 meses antes.
Están los que se cortan la ceja. No hago más comentarios de estos, con nombrarlos basta.
Están las niñas de 14 años con el tanga por encima de la camiseta...cuanto menos da que pensar sobre el termino, niña. Yo las veo muy espabiladas...¿cuantos camiones de píldora "del día después"(no tiene nada que ver con Michael Robinson) para adolescentes se gastaran en este proyecto común que llamamos España?
Y el colmo de todas las modillas...las alpargatas. Me gustaría ver las amplias carcajadas de muchos de los que hoy las llevan, sí hubieran visto a alguien con ellas el año pasado. Ahora ves como van con su polo de Lacoste, sus Dockers y sus alpargatas de esparto. Increíble. Abogo por la aparición de una nueva moda, las ya olvidadas zapatillas de loneta...las típicas del rastro (no he logrado encontrar ni una sola foto en internet, aunque las podíamos denominar las converse palagüerta o campechanas), rojas, blancas, negras o azules, y con la suela blanca.
Campechanas. Estarás a la última moda.
Ya si quieres rozar el rizo, y ser el más bizarro, si quieres competir en igualdad de condiciones con las zapatilla de boxeador y las botazas de tacón con sonido demoledor, nada mejor que una cómodas, resistentes y duraderas madreñas.
La verdad que aunque no lo parezca andar por la calle sirve para mucho. Puedes ver a un grupo de algún tipo de facción cristiana en un parque, con un micro y sillitas, hablando de la búsqueda de la felicidad, y de como Dios llenará ese hueco que nos falta para ser felices.
Estuve a punto de ir a sentarme a escuchar un poco, pero creo que se me vería en la cara que solo estaba allí para pasar el rato viendo una actuación callejera de humor. Soy un fanático de esos sermones religiosos. Entre la radio apocalíptica donde profetizan el fin del mundo, la maldad de la ciencia y "las esferas de poder que hay al norte, sur y este de Israel..." (verídico...sí, sí, aunque parezca mentira) y el canal de televisión de sudamericanos dando sermones y cantando canciones cristianas me estoy convirtiendo en un fanático de el humor fundamentalista cristiano
PD: ahh...que no es humor...que lo dicen de verdad...que miedo!!
PPD: si queréis saber donde conseguir unas zapatillas campechanas...solo tenéis que acudir al puesto de mercadillo con zapatillas más cercano.
PPPD: también en zapaterías no especializadas.