Septiembre 29, 2004

Ojos frios

-¡Joder!
El grito de Fran al entrar en la habitación no sorprendió a Goran.
-¿Sabes lo que has hecho, grandísimo hijo de puta?...en menudo lío nos has metido.
Goran miro de lado al nervioso Fran.
- Tranquilo, esto es cosa mía, nadie te dirá nada a ti.
- Dios, estoy muerto... ¿porque le mataste?
- Cosas mías.
Goran respondió seco y breve. No iba a aguantar más tonterías del gordo nunca más. El único problema era que el gordo era el responsable del paso de coca a media Europa, el enlace de los colombianos en España...pero se lo tenia muy creído.
Goran era un Montenegrino curtido por la guerra, un soldado de elite, que lo único que había aprendido en su vida era como acabar con la de los demás. Ahora malvivía como sicario al mejor postor y el gordo era un postor muy bueno.
No había problemas de dinero, pero el gordo creía que con ese dinero compraba a las personas. Goran no aguantaba esas cosas, el prestaba sus servicios a cambio de dinero pero tenia cierta integridad, esa misma que le hacia despertar por las noches, ese arrepentimiento interno que no le dejaba cerrar los parpados sin ver cadáveres. El horror de la guerra se reflejaba en sus ojos, en esos ojos que miraban a Fran y al cadáver del gordo con una frialdad que habría helado las venas del mismísimo diablo.
- Te van a matar...seguro que ya hay tres colombianos buscándote...te van a matar y me van a matar a mi...
Fran no paraba de repetir esto de manera nerviosa e irracional. A Goran no le daba miedo la muerte, incluso llegaba a desearla, a necesitarla. Sus ojos fríos, y grises habían visto demasiadas muertes, a mujeres violadas y a niños abatidos a balazos en las calles de Sarajevo o Istok.
Matar a un repugnante pederasta como era el gordo no era para él un problema. Sabia que su vida desde ese momento no valía nada, pero no le importaba.
En cambio para Fran, el típico macarrilla de barrio que nunca supo hacer nada, la cosa no estaba tan clara. Lo único que quería era ganar pasta rápida que poder quemar de juerga en juerga. Solía reírse de los que le decían que nunca llegaría a nada, JA!, ahora el manejaba más pasta que cualquiera de ellos y le buscaban para que les consiguiera la mierda que tomaban.
Pero no era un asesino, no era frío, era un chulo de discoteca venido a menos, que vendería a su abuela por un poco de mierda. Y eso Goran lo sabía...y que Goran lo supiese le aterrorizaba aun más.
Goran, un tipo duro sin escrúpulos, que no hablaba con nadie, ¿por qué iba a dejarle con vida sabiendo todo lo que sabía?
- Vámonos de aquí, chico
Dijo Goran. Fran le miro y con el pánico alojado en su garganta le respondió con voz débil y temblorosa:
- Sí, será mejor que nadie nos vea aquí.

Fran salió por la puerta, y escucho un disparo...y ahora todo estaba en silencio. Goran lo veía desde dentro, sin saber muy bien que habia pasado.
Salió como una exhalación de la habitación con su arma en la mano.
Uno de los sicarios del gordo que miraba en cadáver de Fran con un arma humeante en la mano, no tenía tiempo de sorprenderse ante su deslumbrante aparición, antes de que pudiese mirarle siquiera su sangre creaba una cruel pintura en las blancas paredes.

Allí ya solo quedaban el silencio, el cuerpo del gordo chorreando sangre, la pared manchada con la sangre del esbirro, los sesos de Fran esparcidos por el suelo y la sombra de Goran mirando por la ventana, observando con sus fríos ojos el mar y esperando su final, y nada más.

Posted by Ferny at Septiembre 29, 2004 08:02 PM