Ayer, soñando, rebuscando, en un sórdido sueño ansioso, perdido en el laberinto sin un minotauro, encontré una esquinita en mi cabeza que llegaba directamente hacia la paz más absoluta.
Mi sueño trataba de una búsqueda, estaba en Valencia(aunque se pareciera misteriosamente a Platja de Palma de Mallorca) y teníamos que ir a comer paella, y preguntásemos donde preguntásemos todos los dueños de los restaurantes nos decían que la mejor paella que se hacia en todo Valencia era en un sitio (que cambiaba de nombre cada vez, por supuesto, para eso era un sueño,¿no?...la almeja caliente, la fallera pajillera o yo que sé...el caso que debía de ser un bar de striptis o un puticlub (te daban paella y de postre...)
El caso es que no encontrábamos nada, y poco a poco iba perdiendo a mis acompañantes...entonces encontré una esquina, con luces de neón azules y rosas, y cuando cruce su umbral...no sé lo que pasó, pero llegue al punto de paz interior absoluta.
Una imagen como de un circulo con palitos (tipo a un sol dibujado por un niño, pero con una precisión de dibujo técnico) en blanco y negro se ponía ante mis ojos como una carta de ajuste cerebral, aunque los de mis ojos era algo abstracto porque yo no sentía mi cuerpo, era el nirvana y yo me había desecho de mi envoltura mortal.
Estuve así, disfrutando de mi paz un buen rato, pero luego algo paso que la perdí, debí de salir levemente del sueño o pensar en otra cosa, pero el caso es que perdí ese reducto de mi cerebro de paz exagerada, y no pude volver a encontrar la entrada de nuevo.
Seguramente influyeron algunos de los excesos alcohólicos y fu-místicos, pero fue la sensación de ausencia absoluta de dolor, miedo o ansiedad la que me impacto.
Creo que voy a leer algo de filosofía oriental o algo así para buscar mi yo interior