Noviembre 07, 2004

Ebria reprimenda dual

Siempre he sabido como mantenerle en las sombras, oculto tras un velo de humo, tras una cortina de telas de araña.
Estaba tras un muro, defendido con afiladas espadas de hielo, rodeado de impenetrables bosques de árboles de exuberante frondosidad donde perderse y no poder encontrar la salida.
Tras esos muros, un enrevesado laberinto, donde se pierde la noción del tiempo y el espacio, donde yacen los huesos de los que pudieron llegar hasta aquí.
Muy pocos han sido los que salieron de él, y muchos de ellos se encontraron al final con algo que no esperaban y no pudieron soportar, el Mr. Hyde aflorando palpitante tras unos muros de hueso y alas rotas de mariposa nocturna, un débil alma errante con gulosa ansia de engullir todo lo que aparecía ante su figura.

Pero poco a poco veo que este oculto Hulk que se refugiaba obediente en la fortaleza inexpugnable, es cada vez más accesible, y sale en cualquier momento a apoderarse del cetro bajo el que yo, su señor le había tiranizado, condenado a vivir en soledad en las catacumbas húmedas y mucosas más profundas de la infraconsciencia, donde los más aterradores psicópatas y asesinos son confinados a cadena perpetua, donde los más depravados se arremolinan esperando su oportunidad de salir, justo allí.
Allí estaba atrapado sin merecerlo. Cada vez se ve más libre, el bosque fue talado para fabricar muebles sin utilidad, las espadas de frío hielo se derritieron y se convirtieron en un lago de lagrimas donde las ninfas de ayudan a pasar, las murallas tienen grietas y parecen de corcho y a la puerta del laberinto un extraño personaje con barbas y ojos intensos tiene un puesto turístico donde vende mapas. Un funicular nos lleva directamente al abismo infinito, pudiendo contemplar en el trayecto las vistas...y por todo esto yo tengo miedo.

Él no está acostumbrado a los demás, confía en ellos y los cree, no sabe nada, no ha tenido contacto con su perfidia y mentiras, con esos desconocidos tras la esquina, con esa mirada furibunda e irracional de las hienas mirando la carroña, nunca a sujetado un escudo frente a los ojos de una bruja, ningún hacker intento derribar su firewall, sus leucocitos nunca vieron una tan rara infección atravesando sus frágiles capilares. No lo sabe, y cuando de una patada me tira de mi ebrio trono, arrojado átomo a átomo, grano a grano, a la alfombra de cadenas y espinas de la que es difícil levantarse hasta que él no decide cuando deja de mandar y me ayuda a ponerme en pie, arrepentido.

Si le veis algún día con su lengua depredadora y la ira en sus ojos, no le hagáis caso, la soledad del pozo le volvió loco. Si le dais la mano, él la devorará, y cuando con vuestros ojos llenos de lagrimas por el dolor le miréis preguntando ¿por que?, él solo podrá responder, llorando y tragando, sin entender muy bien lo que pasa...perdón.

Posted by Ferny at Noviembre 7, 2004 06:07 PM